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Árboles que dan vida

Un solo árbol absorbe la contaminación generada por un centenar de vehículos, reduce la contaminación acústica y controla la temperatura de las ciudades. En la Diputación de Cádiz llevan 20 años cediendo árboles y arbustos a los municipios de la provincia para facilitar la creación y mantenimiento de zonas verdes. Cada año, desde los viveros de Diputación se donan más de 40.000 árboles para mejorar nuestra calidad de vida. En Fan Fauna, hemos hablado con María José Baraja Cramazou, responsable del servicio de jardinería de la Diputación de Cádiz.  

El vivero provincial de Villamartín ocupa una superficie de mas de 9 hectáreas / F.F.

El servicio de jardinería de la Diputación de Cádiz es el encargado de colaborar y asesorar en la gestión de la flora urbana de los municipios de la provincia. En el marco de sus funciones, hace más de 20 años que se dieron cuenta de que la escasez de árboles en las localidades gaditanas tenía que ver también con su falta de recursos económicos. Así que para facilitar la creación de zonas verdes y la reposición de árboles y arbustos, pensaron que lo mejor era ofrecerles la planta directamente. “Empezamos con los municipios de hasta 20.000 habitantes -los que la legislación establece como competencia de las diputaciones-, pero ya cedemos árboles y arbustos a todas las localidades. Y también a centros penitenciarios, cooperativas... poco a poco hemos ido ampliando”, nos cuenta María José Baraja Cramazou, responsable del servicio de Jardinería de la institución provincial.

 

Los árboles y plantas que cede Diputación son criados con mimo en los tres viveros que tiene la administración provincial. En el de Chipiona, nos cuenta Baraja Cramazou, tienen las semillas y estaquillado de árboles (esquejes). En el de Jerez (¡de 20 hectáreas!), se producen las plantas ornamentales y en el de Villamartín (en terreno propiedad de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, pero cedido a la institución provincial) están los árboles más altos y frondosos. Todas son especies autóctonas. Crecen sin productos químicos. “Nosotros no echamos nada, los cuidamos directamente en el campo, en una tierra abonada con estiércol... Alguna vez, en verano, hacemos algún aporte con el agua por goteo, pero generalmente nada. No hace falta”. Tampoco sufren plagas. “Yo soy de la opinión de que en la naturaleza tiene que existir de todo. Cuando se produce el desequilibrio es cuando se produce la plaga. Pero si tienes insectos que son depredadores, insectos parásitos, insectos beneficiosos, ellos te controlan directamente esas plagas que tú tienes. Habrá pulgones, pero como está su depredador, no hay plaga”. El equilibrio natural, una vez más, es la clave.

Desde la semilla hasta que el ejemplar alcanza la altura media para poder ser cedido a los ayuntamientos, el proceso puede tardar unos meses. En los grandes árboles, hasta siete años. Así que no es de extrañar que lo que más satisface a este peculiar equipo de jardinería sea ver cómo siguen creciendo los ejemplares en las ciudades en las que fueron trasplantados. “No nos damos cuenta, pero lo que los árboles nos aportan es mucho más de lo que les damos nosotros. Nos dan oxígeno, nos absorben el CO2, nos alimentan con sus frutos, también producen medicamentos que pueden curar nuestras enfermedades. ¡Sus raíces retienen el suelo! Ahora que estamos con las lluvias, si no hubiera esos árboles... ¡las tierras corren!” Y un detalle curioso en el que no habíamos caído, la verdad: “en las hojas de los árboles se queda un montón de polvo” -las personas alérgicas entenderán lo bueno de esta función-

 

La Diputación no cobra por este servicio. Los ejemplares son cedidos a los Ayuntamientos, con la única condición -moral- de que sean cuidados. “Sí les decimos cuánto cuesta lo que se llevan, para que lo valoren”.

 

Los viveros de la institución provincial no están abiertos al público general, ni venden ejemplares a particulares. Pero en el de Villamartín y Jerez sí reciben visitas de escolares, a través del departamento de Educación Ambiental, y de grupos de adultos que quieren conocer lo que hacen. “Nosotros estamos abiertos a visitas, de quien quiera”  

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