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'La Pepa' reclama a la Junta su reconocimiento como refugio de animales de granja

12/09/16. Lorena Mejías Castaño. Si fueras un cerdo, una gallina, un pato, una cabra o cualquier otro animal que supiera que su fin último es acabar fileteado en una carnicería te gustaría vivir en el Refugio Santuario La Pepa. Aquí, recogen a animales de granja y los cuidan hasta el final de sus días. 


 

Pepitos en el Santurario. Imagen extraída del Face del refugio La Pepa.

Las instalaciones están en Arcos de la Frontera y sus objetivos como refugio son tan novedosos, que su figura ni siquiera existe aún desde el punto de vista normativo. "La Junta de Andalucía no nos reconoce como refugio de animales de granja. Hemos tenido que darnos de alta como ganaderos y tenemos que pasar por un montón de trámites administrativos que, la verdad, es que no son necesarios, porque es que somos un refugio. Por ejemplo, nuestros animales tienen que pasar analíticas por si alguien se los va a comer, pero es que nadie se los va a comer", explica el responsable del refugio, Nacho Aragón Ahumada, en una entrevista concedida a FAN FAUNA

"Además, tenemos un código de explotación por cada especie que tenemos, uno por las aves, otro por las cabras, por las ovejas, los cerdos, y estamos pendientes de que nos concedan la de equino y la de vacuno. Pero realmente lo que queremos es un código multiespecie como refugio de animales, que es lo que somos".


La historia de este refugio comenzó hará año y medio. Al principio, se instalaron en Chiclana. Nacho cuenta que la incertidumbre sobre la futura calificación del terreno les llevó a buscar una nueva ubicación (Chiclana lleva años intentando tener un Plan General de Ordenación Urbana que cumpla todos los requisitos legales). La encontraron en Arcos, en una gran finca rústica de 230.000 metros cuadrados. En estos momentos, tienen acogidos a "casi 200" animales de granja. "Los límites los pone la administración, que es la que nos dice la cantidad máxima de cada especie". Eso a nivel legal. A nivel real, los límites los ponen la falta de recursos humanos y, sobre todo, económicos para hacerse cargo de más animales. "La verdad es que cada vez cuesta más dinero mantenerlo todo", afirma Nacho. Solo en grano "nos estamos gastando como 500 o 600 euros a la semana. En paja y alfalfa, tres cuartos de lo mismo". 

Los "pepitos", que es como llaman a los animales acogidos, llegan por numerosas vías. "Desde accidentes de tráfico que los dan por muertos y tanto ganaderos como el Seprona dejan que nos los lleven", hasta "cabritos y corderitos que recogemos vivos de bidones de explotaciones que sabemos que los tiran. También tenemos localizados bidones con terneritos, pero es que no podemos hacer nada si la Junta no nos autoriza a recogerlos".


A pesar de eso, Nacho asegura que su relación con las empresas ganaderas de la zona es "fantástica". "Están siempre pendientes y nos ayudan con muchas cosas". Incluso le ha sorprendido "la facilidad" con la que productores del entorno "han comprendido el concepto del veganismo" que defidenden en estas instalaciones. "Sí, porque son personas muy cercanas al campo y son conscientes de que para comerte un cerdo tienes que matarlo. Entonces, entienden que haya gente que no quiera hacerlo y por tanto sea vegana".

 

Nacho se muestra contento de haber logrado echar a rodar tamaña empresa. "Lo que nos trae de cabeza son las trabas administrativas". Mientras tanto, los suertudos pepitos campan a sus anchas por las instalaciones, ajenos al dramático final que les esperaba. 

 

En la entrevista que le hemos hecho, nos cuenta muchas más cosas. ¡No te la pierdas!

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