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La contaminación ambiental, la "asignatura pendiente" del Campo de Gibraltar

Imagen de Verdemar Ecologistas en Acción publicada en las RRSS.

7/07/17. Lorena Mejías Castaño. “Nos contaminan legalmente y nos matan legalmente. Las 24 horas del día”. Lo dice Javier Gil Sánchez, portavoz de Agadén en el Campo de Gibraltar. “El debate en contra de la contaminación que generan está vivísimo”, asegura Raquel Ñeco Ruiz, presidenta de Verdemar Ecologistas en Acción.

 

Ambos grupos ecologistas abanderan la acción contra la contaminación ambiental generada, en su opinión, por las grandes industrias del Campo de Gibraltar. Su lucha no es nueva, pero el entorno digital y las redes sociales les ofrecen una visibilidad que creen haber perdido en los medios de comunicación convencionales. “Históricamente, cuando empezamos, si nos apoyaban -los medios-. Porque había directores y periodistas valientes, que hacían titulares llamativos”, asegura el representante de Agadén. “Ahora, tú sabes, sabemos la precariedad que tenéis -los periodistas-, que detrás del medio hay accionistas, publicidad... Ya no se atreven a publicar más de una cosa, porque saben que no van a recibir dinero”. Con Internet, “podemos puentear” y llegar a la opinión pública, opina. “Cuando tenemos una denuncia, la colgamos en las redes y enseguida se visualiza”, indica.

 

Gil pone como ejemplo una grabación casera titulada “Cepsa envenena nuestro aire”. Se ven grandes llamaradas y humaredas negras saliendo de las antorchas de una refinería. Se entiende que es la de San Roque, aunque el texto no lo confirma: “Donde está la Presidenta de la Junta, Susana Díaz y el Consejero de Salud y Medio Ambiente para defendernos de tanta contaminación y dónde está el 112 para protegernos”, se preguntan literalmente en el post. El vídeo fue subido a facebook el 29 de enero. Desde entonces, ha tenido 1'2 millones de reproducciones, ha sido compartido 24.509 veces y tiene más de 200 comentarios. Aquel día, la versión ofrecida por la empresa aludida sobre este incidente es que se produjo una “parada imprevista” en la planta, “debido a un fallo eléctrico”. Como consecuencia, se produjo una “descarga puntual de gases a las antorchas”. Cepsa aseguraba que las consecuencias para las personas y el entorno habían sido “nulas” y que, de facto, “todo el proceso está controlado de forma segura y ambientalmente efectiva para reducir las eventuales emisiones”. Medios locales, regionales y nacionales se hicieron eco de la noticia, suavizada en parte, por la versión de la compañía. De vez en cuando, el vídeo de Agadén vuelve a ser compartido y a viralizarse como si fuera novedoso.  

Publicado por Agaden Ecologistas en Domingo, 29 de enero de 2017

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Viendo las imágenes, cobra sentido la campaña de Verdemar Ecologistas en Acción “Respirar Duele”. En palabras de Ñeco, “nuestro mensaje cala y mucho. Pero también hay miedo. Estamos hablando de grandes industrias. Son muy fuertes y callan muchas bocas”. La percepción de que “la realidad” de la comarca del Campo de Gibraltar es silenciada por “una cortina de humo, nunca mejor dicho” y a golpe de talonario es común en estos representantes ecologistas.

 

En 2015, las 13 empresas que conforman la Asociación de Grandes Industrias del Campo de Gibraltar (Agicg) aportaron 26'4 millones de euros en impuestos, cánones y tasas municipales, incluidos un canon por vertidos (280.000 euros) y unas tasas de fiscalidad ecológica (850.000 euros). Entre todas, estiman que generaron un impacto económico en la comarca de más de 2.000 millones de euros y la ocupación laboral de casi 17.000 personas, entre puestos directos, indirectos e inducidos. Las cifras están en la más reciente de las memorias anuales de la organización. Está en su web. También invierten en cátedras universitarias, patrocinios y colaboraciones económicas para el desarrollo de actividades culturales, educativas, sociales, deportivas y medioambientales. Entidades públicas y privadas se benefician de estas ayudas, enmarcadas en las acciones sociales y medioambientales de las empresas asociadas. La cifra total respecto a estas inversiones no viene en el documento. Tampoco el de cuánto gastan en publicidad en medios de comunicación. Lo hemos pedido. Desde la entidad, nos han asegurado que no disponen de esa información.

 

Al margen de las cifras, hemos intentado entrevistar a algún representante de la Agicg. Queríamos saber si consideran justificadas las alertas de los grupos ecologistas de la comarca en cuanto a la falta de calidad del aire y su relación con las industrias de la zona. No han visto oportuno atendernos.  

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Para Ñeco y Gil, la cosa está clara: “Contaminan nuestro aire. Envenenan nuestro aire. Sea de forma legal o alegal, pero lo contaminan. A diario”, asegura Gil. “Aquí los índices de cáncer son elevadísimos; la esperanza de vida disminuye en 25 años respecto a la media; aquí es donde hay más casos de problemas de tiroides, en hombres, mujeres, y ya en niños... Estas consecuencias entendemos que están relacionadas con la contaminación ambiental”, afirma la líder de Verdemar. Por eso, “exigimos, primero, un estudio epidemiológico que explique por qué aquí morimos más y antes que en el resto de España. Y luego, a las empresas, que hagan más inversiones para mejorar sus instalaciones. Que sí, que generan muchos trabajos y muchos beneficios en la comarca, pero eso no está reñido con que tengamos una vida más digna. Si las grandes industrias hicieran más inversiones tecnológicas, viviríamos mejor”, considera Ñeco. Desde Agadén, van más allá. Piden una “moratoria industrial”, al menos, “hasta que no se aclare si la actividad de las grandes industrias afecta a la salud de la población” de la comarca.

 

Con todo, en opinión de la presidenta de Verdemar, “las responsables de todo son las administraciones públicas: la delegación territorial, la consejería de medio ambiente y el ayuntamiento de San Roque”. Estas administraciones “incumplen a diario” su obligación de informar a la ciudadanía sobre la calidad del aire, enfatiza. “El 18 de junio hubo una superación de los niveles de ozono troposférico y aquí no se avisó a nadie (el ozono “malo” es un contaminante derivado de la quema de combustibles fósiles). Aquí hay incendios, emisiones de benceno, C02 y jamás se ha puesto en práctica ningún protocolo de información a la ciudadanía. Hay medidores de contaminación, que no miden lo que exige la normativa para zonas industriales. No hay un plan de evacuación, ni de emergencias. Los políticos se tienen que dar cuenta de que vivimos en un polvorín y en constante peligro”, reclama.  

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Aparecen nuevos protagonistas en la escena. Preguntamos a la Junta de Andalucía. Nuestras fuentes nos facilitan abundante información sobre las actuaciones de la administración autonómica en la comarca, relacionadas con Salud y Medio Ambiente. Aseguran que “durante los últimos años, se han realizado numerosos estudios epidemiológicos” acerca del estado de salud “y sus determinantes” en la población del Campo de Gibraltar. Entre otros, citan estudios sobre la exposición a benceno y otros compuestos volátiles en la población infantil, prevalencia de alergias, exposición a metales pesados, metaloides... Los estudios no han identificado “un patrón de mortalidad general y por sus principales causas” en los municipios del Campo de Gibraltar, explican las fuentes consultadas. Es más, revelan que la “mayor mortalidad histórica del Campo de Gibraltar ha descendido progresivamente”, hasta “aproximarse a la del resto de España”. Las investigaciones, prosigue las fuentes, descartan la “existencia de una tendencia de agregación en torno a municipios con instalaciones industriales”. No se aprecian patrones entre sexos, edades o núcleos de población que pudieran señalar una causa común. “Las mujeres expuestas a la misma contaminación ambiental tienen entre siete y ocho veces menos cáncer de pulmón que los hombres”. Por tanto, “las claras diferencias entre sexos en los excesos de mortalidad descartan que se deban principalmente a la exposición ambiental, dado que la contaminación afectaría también a las mujeres”. También destacan el estudio de la mortalidad por barrios. Las diferencias de mortalidad detectadas a este respecto llevan a a pensar “más en desigualdades sociales, que en contaminación ambiental, sin despreciar en absoluto el impacto de la misma”.

 

Los resultados de estos estudios se trasladan a los colectivos y administraciones que “lo han solicitado”, matizan. Además, están en la web de la consejería de Salud, “como medida de transparencia”, asegura la administración autonómica.

 

Recuerdan que se han creado sistemas de información y registros para monitorizar la salud de la población. Citan el 'Atlas Interactivo de Mortalidad por municipios de Andalucía', el 'Sistema de Información para la Vigilancia de la Salud en Andalucía' y el 'Registro de Cáncer de Andalucía'. También hay una sede del 'Observatorio de Salud y Medio Ambiente' en la comarca. Y según las mismas fuentes, “los niveles de contaminación atmosférica de la comarca del Campo de Gibraltar son, en general, similares a los de otras aglomeraciones urbanas o zonas industriales españolas”

 

Destacan otro estudio en desarrollo, “Biomonitorización de plaguicidas organoclorados y bifenilos policlorados en población adulta de Andalucía”, cuyos resultados “preliminares” determinan que “los niveles medios de arsénico total en orina en Andalucía son similares a los observados en otros países industrializados, y están por debajo de los valores de referencia establecidos por los organismos internacionales”.

 

Respecto a la gestión medioambiental, las fuentes de la Junta consultadas enfatizan que “existen todas las garantías de que la calidad del aire en la zona del Campo de Gibraltar cumple con la normativa ambiental vigente”. Indican que se realizan inspecciones ambientales anuales desde el 2015, que existen estaciones informativas de contaminación en la zona y sistemas de medición en siete de las grandes empresas, cuyos datos son controlados por el Centro de Datos de Calidad Ambiental. Destacan otras medidas, aunque ponen en relieve que todas las empresas cuentan con Autorización Ambiental Integrada en vigor. Asegura que hay planes de emergencias medioambientales en caso de “Accidentes graves en la industria donde intervengan sustancias peligrosas”, “Accidentes de transporte de mercancías peligrosas” y “Contaminación del litoral”. Además, se realizan simulacros periódicamente, confirman.  

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Ñeco conoce estas argumentaciones. No le valen. “Nosotros lo que pedimos es un estudio epidemiológico en condiciones. Que expliquen qué metodologías han utilizado, por qué los estudios nadie los ha visto. Si estamos equivocados, ¿por qué no lo explican?. Mira, por ejemplo, hace más de 4 años tomaron una muestra de orina a una parte de la población para medir los metales pesados, plomo, níquel, cadmio, arsénico... Les dijeron que les mandarían sus resultados. A día de hoy, te puedo decir que un elevadísimo porcentaje de personas que participaron no los han recibido, a los que se lo han mandado no les han dado los resultados completos de sus analíticas y el estudio no se ha hecho público. Es una falta de respeto”. Gil está en sintonía con esta afirmación. “Siempre se nos han ocultado datos. No se han hecho estudios serios. Ahora parece que se están poniendo un poco las pilas”.

 

En mayo de este año, el pleno del Ayuntamiento de San Roque aprobó por unanimidad un paquete de medidas tendentes a mejorar la calidad del aire. Hemos intentado recabar la versión del gobierno municipal sobre la calidad del aire que respiran sus convecinos. Tampoco hemos tenido éxito por el momento.

 

La contaminación ambiental del Campo de Gibraltar no solo procede de las grandes industrias, matiza Gil. “Nos contaminan por tierra, mar y aire”. Están las “emisiones procedentes de vehículos”, las de “los buques del puerto de Algeciras”, la “aguas residuales, que vierten directamente a la playa de los Lances, en Tarifa”, el vertedero mancomunado “que está mal diseñado, se derrumba y provoca vertidos, “el bunkering”, los “submarinos nucleares”... “la contaminación es la gran asignatura pendiente del Campo de Gibraltar”, lamenta el portavoz de Agadén.

 

Las condiciones meteorológicas y la situación geográfica de la zona influyen en la contaminación. Para bien y para mal. “Cuando hace mucho calor, es insoportable. Ahora en verano aumentan los olores. Hay riesgo, sobre todo, de contaminación por ozono. El viento favorece, porque ayuda a la dispersión y evita el efecto paraguas”, explica Ñeco. Claro que, por otro lado, “el levante nos trae a las playas todos los residuos. Arenas de playas como Getares y Puentemayorga sufren vertidos de fecales y chapapote, que no se limpian”, matiza Gil.

 

“Como ecologistas, nos encantaría que desaparecieran estas industrias. Sacarle partido a la Bahía de Algeciras, que era una maravilla. Yo no he conocido esa Bahía. Yo he conocido una Bahía contaminada", lamenta Ñeco. "Pero lo que pedimos es que se minimice el daño y el impacto ambiental en esta comarca castigada”, reclama. La solución, en su opinión, pasa por invertir en tecnología y transformar estas industrias en renovables.

 

“Yo me iría. Claro que me iría. Por salud. Pero no me voy porque soy de aquí, mi familia es de aquí y mi vida está aquí. Si todos los que tuviéramos miedo nos fuéramos, esto sería un polígono industrial gigantesco. La forma de luchar no es huir, es pelear para que nuestras vidas sean mejor”, afirma Ñeco. “Bueno, te acostumbras a vivir así -dice Gil-. Creemos que tenemos una comarca maravillosa. Hay zonas que notas que inhalas fuel, gasolina. Sabes que te perjudica. Pero seguimos creyendo en esta comarca. Y la ciudadanía está cada vez más concienciada”.   

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