Los pinares de Chiclana recibirán tratamiento contra las orugas procesionarias

La oruga procesionaria es una plaga endémica en el sur de Europa. Y en Chiclana, en cuyo término municipal hay extensas zonas de pinares, es preciso suministrar tratamientos específicos para minimizar en lo posible las incidencias provocadas por este insecto, informa el Ayuntamiento en nota de prensa. Entre estas incidencias, señala los daños en los pinares, ya que la oruga se alimenta de las acículas (las hojas puntiaguadas) de los pinos. "El daño más importante se produce desde el final del invierno hasta mitad de primavera, cuando las orugas son más grandes y voraces. La defoliación -la pérdida de las hojas- rara vez produce la muerte de los pinos, pero los debilita en gran medida", de modo que "facilita el ataque posterior de otras plagas". "Los pinos pequeños sí se pueden llegar a secar", matiza.

 

Los filamentos urticantes que recubren a las orugas procesionarias se dispersan y flotan en el aire. En los seres humanos, esos filamentos pueden provocan urticarias y alergias. También en los animales domésticos. 

 

El tratamiento invernal contra la oruga procesionaria del pino comenzará en unos días. "En esta época del año, cuando ya se encuentra en su fase adulta, se emplea un insecticida específico de escasa toxicidad y el bajo impacto ecológico", informa Medio Ambiente.Se desarrollarán en los pinares públicos Los Guisos, El Hierro, La Barrosa, Santa Ana, Costa Sancti Petri, así como en viarios con presencia de ejemplares de pino piñonero, como los que transcurren por el Pinar de los Franceses, Mogarizas, Las Rapaces, El Pleito, Coto San José o calle Espartina, entre otros. Los ejemplares existentes del casco urbano también se someten a desinfectación.  

 

El delegado chiclanero del área, Joaquín Páez Landa ha destacado la importancia de estos trabajos. “Los pinares constituyen un valor medioambiental a preservar en la ciudad, tanto por su valor natural como por su uso y  posibilidades de disfrute de los ciudadanos. Si a ellos sumamos que la procesionaria puede llegar a suponer una molestia para el ser humano, y para la integridad de los propios árboles, es evidente que tenemos que seguir apostando por estos tratamientos programados”. 

 

 

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